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martes, mayo 02, 2006

Mañanas HTML

Bievenidos a mis mañanas aburridas ^^


En el aburrimiento de mi mañana, me lebante a las 8am, hice unos mates
y rebice los correos u,u despues de ello encendì el winamp para
escuchar algo de musica.
Como llevo varios dias sentada en la maquina (casi full time) me
escuche toda la musica de mi maquina y ya todo me aburre.
De modo que comence a urgar haber que hallaba, entre la seleccion de
Enya, Enigma y Vanessa, encontre un documento perdido que me puse a
leer.
Huy dios que hacia tiempo que no escribia algo asi, casi al llegar al
final me cruzo la còmica pregunta por la mente ¿Que me fume ese dia
xDDD? es chiste nomas, gracias que fumo cigarrillos (marca pirulo pues
la situacion economica en estos dias esta dura para una escritora/dibujante
desempleada y el rubro en este pais no paga mucho
T,T)
Bien aqui va el mencionado documento ....

Introducción


Mi nombre es Goodrow, soy el príncipe de los altos elfos o al menos ello solía ser.

Hijo de Delfos Hightgood, cabecilla y patriarca de los bosques Gnacos en las altas tierras de longland y Area Niaogood, princesa de las hadas.

Nacido de cuna noble y criado por los más bondadosos sirvientes, desde niño fui instruido en las artes del combate y educado de la forma más culta y cuidadosa que podría existir.

Solo poseía una hermana, por lo que mi ascenso al trono estaba asegurado. Al cumplir la mayoría, contraje matrimonio con una joven y bella Elfo, quien había sido criada para ello.

Pero aunque mi existencia transcurría perfecta, mi alma añoraba fuertes emociones, sentía que mi destino se hallaba más allá de aquel bello y tranquilo bosque, más sin pensarlo un día decidí ir tras el.

-¡Maldito el día en que lo desee! Hoy creo, debí haber oído las advertencias de aquella anciana cuando dijo -“Ten cuidado con lo que desees, por que puede hacerse realidad”.

Todo lo que deseaba, en aquel entonces era una buena batalla, grandes logros y emociones. Para así como mi padre poder jactarme de mis habilidades.

Aquella noche, luego de asegurar la seguridad de mi esposa y mis tres pequeños hijos, tome mis armas y al reparo de la oscuridad me lance a la aventura.

Los años transcurrieron agitados y la buena fortuna me sonrió, en cientos de combates y batalla s intervine. Haciéndome de buena fama y grandes aliados, así como peligrosos enemigos.

Caitron jefe de los Elfos oscuros, en medio de un combate, en el cual di muerte a su único hijo, me juro venganza y tras años de búsqueda descubrió mi procedencia, así como mi reino.

Hallándome yo en tierras bajas, el pedido de auxilio llego tardío a mis oídos, el tiempo me traicionó y mi buena fortuna me abandonó con la misma velocidad que me había acogido.

Al retornar a mi hogar, solo sus ruinas humeantes quedaban, la belleza que antaño existía, en ese momento era solo un vago recuerdo.

Sus ejércitos lo habían arrasado todo, saqueando, violando y matando a todo ser vivo.

Entre los poco sobrevivientes se hallaba mi amada Lizbeth, quien en su moribundo delirio no hacía mas que llorar implorándome perdón por la deshonra.

Aunque con todas mis fuerzas lo intente, fue inútil, la llama de su vida se extinguió del mismo modo que su sangre se escurrió entre mis manos.

No sin antes advertirme que Caitron había tomado como prisionero a nuestro hijo menor, Deeclim.

Al oír esto, la sangre de mi cuerpo fluyo enardecida y la llama de la venganza se encendió como un fuego voraz en mi corazón.

Debía cobrarme la afrenta, esto no podía quedar así. Convocando bajo mi mando a los mas valientes hombres que mis aliados pudiesen tener, viaje hasta los confines de la tierra en su búsqueda.

La batalla fue ardua, mis hombres aunque valientes y bravos fueron doblegados en número.

Caitron contaba con algo que me fue inesperado, en el momento en que consideraba ganada la batalla, invocó la ayuda del señor de la oscuridad y sus engendros demoníacos.

Vergonzosamente sobreviví escapando del campo de batalla y aun recuerdo vivamente, aquella atroz carnicería.

¡Madita sea la prolongada vida que un Elfo ha de tener! Cien años transcurrieron y aun busco mi venganza.

Caitron Ha convertido a mi hijo en su mano derecha y peor aun, en su más cruento y despiadado general, de Quien me avergüenzo al oír su fama, atroces actos y crueles acciones.

Hoy, continúo mi herrar y aun busco valientes hombres que se unan a mi cruzada. Aunque he perdido considerablemente las esperanzas, dado que tras años de constantes batallas, los valientes han mermado. Sobreviviendo los cobardes que solo suplican y se preocupan por su miserable existencia.

¡Pero así sea lo último que haga, recuperare a mi hijo y cobrare mi venganza!

¡Oh moriré en el intento!


Capitulo 1

-¡Allí esta!- grito el niño agitando su antorcha en dirección a mi.

Yo me hallaba, semi encorvado, con la espalda recostada sobre un viejo y grueso roble. Mi mano izquierda aprisionaba la herida del vientre y en la mano derecha empuñaba mi viejo y ya herrumbrado alfanje, de filo mellado y antes dorada empuñadura. Con la mirada cansada y el cuerpo dolido, de tanto escapar, me deje caer al suelo, ya que ni fuerzas para desplomarme me quedaban.

-¿Sería hoy?- Me pregunte esbozando una media sonrisa y dirigiendo mi vista al cielo -¿Seria hoy el día en que la muerte me llegase y aplacase el tormento que durante tantos años he sufrido?-

Como tambores, el sonido de pasos apresurados resonó en mis oídos y el griterío de la chusma enardecida le presidio.

-¡Allí, allí!- continuo gritando el niño, hasta que una docena de campesinos me rodeo. Apuntándome con sus instrumentos de cultivo, me gritaban, insultaban y yo aun no comprendía la razón.

Un robusto hombre de oscuros cabellos y negros ojos como el azabache, hinco su pica en mi brazo. Obligándome a dejar caer mi alfanje, restregó la punta en el interior de la herida, mientras blasfemaba e insultaba.

-¡Los de tu especie son repugnantes! ¡¿Cómo aun tienen osadía de presentarse por estos lares?!- gritó, sujetando mi rostro y obligándome a verle a los ojos.

En torno a la muchedumbre que le acompañaba señaló -¡Véanlo, ya no es tan valiente ni temerario, como cuando junto a sus compañeros de ejercito se hallaba! ¡Todos los elfos oscuros son iguales!- Lanzando un escupitajo a mis pies me soltó y removió su pica de la herida.

-¿Dime criatura del infierno, donde están tus grandes poderes cuando les necesitas? ¿Dónde se halla tu oscuro señor para protegerte?- volteando hacia sus compañeros aseguro -¡Patrañas, véanlo y comprueben que no poseen la inmortalidad ni el poder que profesan las leyendas! ¡No son ni invencibles, ni temerarios cuando se hallan solos!-

Al oír tales acusaciones mi sangre fluyo enardecida, era capas de soportar en silencio cualquier acusación, incluso era capas de abrir mis brazos a la muerte sin batallar, por no dañar a un semejante. Pero jamás permitiría que se me llamase Elfo oscuro.

Haciendo uso de las pocas fuerzas que me quedaban me puse de pie en un salto y fije mi vista sobre el acusador. Como un murmullo ronco de mis labios broto mi defensa –Puedes llamarme como quieras, herirme, insultarme y denigrarme por cobarde tal vez. Pero jamás me llamaras como a mis peores enemigos. ¡Soy Goodrow un alto elfo y no un elfo oscuro!-

El silencio se hizo por un corto instante y la chusma enardecida se miro entre si con desconcierto.

El mismo hombre que mi herida había causado esbozo una sonrisa con malicia y rió con sorna -¡Jajajajaja! ¡¿Alto elfo, elfo oscuro, cual es la diferencia?! ¡¿Por serlo, crees que te creeremos menos cruel?! ¿Dónde estaban los altos elfos cuando se los necesitaba en este lugar? ¡Escondidos en su calmo bosque, es allí donde se encuentran! ¡Fueron ustedes quienes iniciaron la guerra y ahora nosotros debemos de pagar las consecuencias!

¿Acaso tú, alto elfo, me devolverás la dignidad que le fue robada a mi hija o la vida de mis tres hijos y esposa? ¿Y que me dices del resto de los pobladores que sobrevivieron a la contienda?-

Asomando de la muchedumbre, que ahora gritaba desaforada, una mujer se lanzó sobre mi con un puñal en mano -¡Muere, cerdo asqueroso!-

En ese preciso instante una figura se atravesó saliendo de entre la muchedumbre y detuvo el embiste de la mujer.

Sorprendido por la oportuna aparición, mi vista solo se fijo sobre sus manos sangrantes. El desconocido había sujetado la daga con sus manos desnudas, cortándose.

Rápidamente se dirigió hacia mi -¡Escapa de una vez!-

La voz me sonó familiar pero en ese momento no la reconocí, el desconocido se hallaba envuelto en una gruesa capa de lanilla negra y la caperuza cubriendo su rostro, no me permitía verle con claridad. Negando con la cabeza le indique –No intervengas sus palabras cuentan con gran verdad-


Nota: La historia es algo deprimente, bah depende de quien la lea y sus gustos, la verdad es que continue unos capitulos más pero ahi la deje algun día la termino. ^^

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