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viernes, abril 02, 2010

El buscador


                                         Asi me quedo windos al terminar de instalar y configurar


Ayer cambie de disco rigido, si esa cosa misteriosa de la que siempre te avisan en los mails cadena, que existe un virus que te lo puede romper xD y arruinarte la vida.

El cambio no fue por virus, sino por comodidad, pues estaba necesitando un poco de espacio extra ^^, y como siempre, en el viejo disco tenia Videos, fotos, musica, pelis, juegos y todo tipo de cosas que te puedes encontrar por todo internet y te descargas tan solo por si las dudas ¬.¬

En fin me pase el dia completo grabando para no perder nada, cuando estuvo listo dije huy voy a probar el nuevo windows que me salio.

Contenta me puse a instalar, devo decir que windows 7 esta muy lindo y bastante masd comodo que el viejo XP, la grafica es exelente, casi no necesite instalar drivers, y como pase de un sistema de 32 a 64 bits los programas que tenia no eran compatibles la mitad mas 1, asi que me llevo varias horas buscar por todo internet lo que necesitaba y fuera "shareware" osea gratis :P

Bien acomodando documentos me encontre con una historia que habia leido hacia un tiempo largo, la historia del buscador.

No se de quien es, en realidad si pero se me escapa el nombre, se que fue un gordito de pelo gris que en una epoca salio mucho en TV argentina y escribio varios libros de autoayuda.

En fin se las dejo para leer...



EL BUSCADOR


Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador...

Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.

... Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción...:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.

Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.

Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses, y 3 semanas,

El buscador se sintió terriblemente conmovido.

Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.

Una por una, empezó a leer las lápidas.

Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años...

Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.

Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- No, ningún familiar - dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta cuidad?. ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?!!!

El anciano se sonrió y le dijo:

- Puede Ud. Serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre.

Le contaré...

Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello.

Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

a la izquierda, qué fue lo disfrutado...

a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, tres semanas y media?...

Y después... la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?...

¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo...?

¿y el casamiento de los amigos...?

¿y el viaje más deseado...?

¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?

¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?...

¿horas?, ¿días?...

Así... vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque Ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.

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