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sábado, mayo 06, 2006

^^ Sabado al fin^^


Son casi las 10am me estoy preparando pues debo ir al negocio un rato, poir la tarde tengo una alumna y finalmente llegara mi merecido descanso.
Me voy a preparar unos mates asi despierto a mi nena la mas grande que hoy me va a acompañar, estoy medio dormida aun U,u, si me acoste tardisimo anoche.
Es que estube escribiendo y cuando me di cuenta eran las 3am, mientras preparo todo estoy escuchando un poco de evanescence, me encanta ese grupo en especial la cancion Lies.
Ah! ayer no postee por que estaba super apurada me lebante tarde y ni tiempo de pasar po la pc me quedo.
La verdad que hoy pensaba subir algun texto pero no se me ocure (a decir verdad no me decido cual subir) Es que en general busco algo que tenga que ver con mi estado animico, pero en este momento solo tengo sueño ><, asi que la vosy a a hacer mas facil pongo lo que le continua al capitulo 2 de la Historia "El torturador de Leyguin" que esta posteada unos mensajes anteriores. Nos vemos mañana ^^ Salu2

Capitulo 2 (Segunda parte)

Leyguin 1113


Kalim rió burlonamente y volteo para marcharse, en ese momento chocó de frente con un discípulo, bruscamente lo empujó haciéndolo caer al suelo -¡Fíjate por donde caminas!- le grito y continuo.

Dimitri se puso de pie sacudiéndose la túnica y vio de reojo a Kalim alejarse, luego dijo a Mitrael, enseñando un manojo de llaves que tenía escondido en su mano –Las conseguí-

-Bien adelántate, no quiero que nos vean ir juntos en esa dirección-

Dimitri asintió y se marcho. Mitrael espero unos minutos y fue tras Dimitri. Este ya lo estaba esperando muy cerca de la entrada a la habitación de Kalim.

Al rápido paso y verificando con la vista que nadie los viese, entraron en la habitación, mientras entraban Mitrael pregunto -¿Dime Dimitri, como sabes tanto acerca de Kalim?-

-Para serle sincero maestro, no soy el único que sabe todo esto.

Él ha formado una orden secreta dentro de la cofradía.

¿Acaso no ha notado que Kalim solo tiene discípulos que él mismo a elegido y ellos lo siguen hasta la muerte?

Una vez cada mes, más precisamente en el primer día sin luna, ellos realizan una ceremonia, esta incluye sacrificios e invocaciones.

Cuando decidí unirme al su grupo fui llevado por medio de Telan, el joven aprendiz que desapareció hace seis meses y en realidad él no escapó.

Sino que al parecer intentó delatarlos ante el concejo de antiguos y hablo con la persona equivocada, por que la mayoría de ellos protegen a Kalim.

Yo he presenciado ya demasiadas ceremonias y las atrocidades que en ellas ocurrían fueron demasiado para mi. Quisiera poder salirme de alguna manera y por ello acudí a usted, se que jamás apoyo los métodos que su hermano utiliza para los interrogatorios y también se que es el único que se le enfrentaría.

Lo de la habitación secreta me lo contó hace un tiempo Liley, una de las sirvientas. Pero me temo que ella puede haber sido victima de su hermano, por que hace ya diez días que no la he vuelto a ver-

Entiendo- asintió Mitrael siguiéndolo a través del cuarto.

Al llegar frente a un enorme tapiz, lo corrió de lado en busca de la puerta, esta fue muy fácil de hallar, al abrirla el hedor que manaba del cuarto fue penetrante.

En el interior la iluminación era tenue, proporcionada solo por cuatro antorchas, el cuarto de gruesa roca era gigantesco.

Una suerte de objetos extraños de diferentes tamaños los cuales se hallaban cuidadosamente ubicados junto a las paredes.

Entre ellos un potro de tortura, una rueda de madera colocada dentro de un gran cubo con agua, una cama de madera con cientos de finos clavos y otros tantos que ni Mitrael ni Dimitri pudieron adivinar que objeto práctico les daría Kalim.

De los muros colgaban cadenas gruesas y herrumbradas. En algunas de ellas aun había esqueletos humanos, que llevaban bastante tiempo allí.

-¡Esto es repugnante!- exclamó Mitrael tapándose la boca y nariz con un pañuelo, para evitar vomitar, cuando de pronto su vista se fijó sobre uno de los muros, allí colgaba sujetada a las cadenas Arael, todo su cuerpo estaba cubierto de heridas y su rojizo cabello le recaía tapándole el rostro.

Rápidamente corrió junto a ella llamándola por su nombre –¡Arael! ¿Te encuentras bien?- débilmente ella entreabrió sus ojos y con la vista desorbitada busco la voz que la llamaba, sin poder distinguir la figura.

-¡Ayúdame Dimitri, debemos sacarla de aquí!- ordenó Mitrael

-¡No maestro, si la movemos, él lo sabrá!- recalcó asustado.

-¿Por qué crees que accedí a venir a este lugar? ¿Para tan solo mirar?

¡Déjate de tonterías y busca en el manojo de llaves, la que abre las esposas!- exclamó con enfado Mitrael.

Dimitri asintió silenciosamente, pero meneo su cabeza con desacuerdo. Ninguna de las llaves abría las esposas, de modo que Mitrael tuvo que buscar algo con lo que golpear las cadenas para abrirlas. Finalmente encontró colgada en uno de los muros una hacha vieja. Con esta, luego de un largo rato de pelea, consiguió romper las cadenas.

Al quedar libre Arael cayó de rodillas, incapaz de sostenerse en pie. Mitrael la sujeto con cuidado y la alzó en brazos cargándola fuera de ese lugar. Ella estaba temblando y su piel se veía muy pálida, así como sus ojos hundidos.

Arael no sabes cuanto lo siento, debí haber actuado antes, pero te juro que aunque sea con mi vida yo conseguiré que esta vez escapes de ese maniático- y la recostó sobre la cama, cubriéndola con una manta.

Con marcado nerviosismo Dimitri advirtió –No podemos quedarnos por mucho tiempo más.

El oficio ya debe estar por terminar y debo devolver las llaves antes de que Kalim se de cuenta que se las quite-

-Ya nos iremos, aguarda tan solo un instante- ordenó Mitrael, mientras buscaba en un arcón algo de ropa para cubrir la desnudez de Arael, luego de vestirla le colocó una larga túnica negra con caperuza y se la elevó cubriéndole el rostro. Junto con Dimitri salieron cargando a la mujer. Al llegar al final del pasillo pudieron oír la campana que marcaba el fin de la ceremonia. Separándose Mitrael indicó a Dimitri –Yo me llevaré a la mujer tu ve a devolver las llaves y pase lo que pase, no digas quien se la llevó ¿De acuerdo?-

-No se preocupe, jamás abriré mi boca, se que sería en vano. Lo único que conseguiría sería una muerte segura, tanto para mí como para usted y la mujer-

Mitrael ya había previsto todos los posibles contratiempos y tenía sus hombres de confianza, listos para partir llevándose lejos a la mujer, el la ocultaría hasta que se hallase en condiciones de decidir que es lo que realmente quería. Eso era todo lo que podía hacer por ella.

Al resguardo de la oscuridad corrió a la parte posterior del castillo y se dirigió a la muralla, allí había una salida oculta. Al otro lado esperaban tres sacerdotes de confianza y cinco soldados.

Entregándole a uno de ellos la mujer pidió –Cuídenla bien, no quiero saber en que dirección partirán o hacia donde la llevarán. Esa es la mejor forma de protegerla. Por nada permitan que Kalim vuelva a colocarle un dedo encima-

-Despreocúpese mi Lord- indicó un soldado –Nosotros nos haremos cargo-

El asintió - ¡Que dios los acompañe!- y se dio media vuelta marchándose, no quería ver en que dirección partían.

Al día siguiente el castillo era un revuelo, Kalim estaba furioso y fue directamente en busca de Mitrael. Golpeo a su puerta hasta el punto de casi derribarla.

Aún no había amanecido y Mitrael estaba dormido, pesadamente se levantó y fue hasta la puerta, al abrirla su hermano entro empujándolo bruscamente -¿Dónde está? ¿Dónde la ocultaste? ¡No me lo niegues, se que fuiste tu!-

Frotándose los ojos Mitrael se hizo el desentendido -¿No entiendo nada, qué es lo que ocurre?-

Tomándolo por el cuello advirtió -¡Dímelo o lo lamentarás!-

De un empujón Mitrael se lo quitó de encima -¿Pero te has vuelto loco? ¿Ahora de que diantre me acusas?-

-¡Sabes que la encontré nuevamente, sea donde sea que la hallas enviado y te juro que cuando lo haga, me las pagarás!- bramó Kalim y se dio media vuelta saliendo del lugar.

Al llegar al vestíbulo indicó a uno de los soldados –¡Quiero que llamen al rastreador y lo envíen tras ella!- entregándole una prenda de Arael al soldado señalo –No olvides entregarle esto y quiero que reúnas al mejor grupo de soldados, antes del anochecer partiremos-

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