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miércoles, mayo 03, 2006

Hoy el Sadismo

Mañanas HTML

Hoy me lebante algo tarde, u,u odio lebantarme despues de las 9am , no se por que, en un tiempo me lebantaba a las 14Hs y era feliz, pero desde que decidi reorganizar mi vida, me hice del habito de lebantarme temprano a la mañana (tipo 8/8:30am) y acostarme a la media noche.
Lo que me tiene algo chinchuda (para los que no saben que es explico, Rayada, mal humorada, etc)
me puse a dibujar y escanear algunos bosetos, aqui hay uno.
Pero al ver el horario ya son las 10:36 y pienso en que el medio dia se acerca y mi amada mañana se fue volando T,T.
Ayer apenas y tube tiempo de dibujar un rato y escribir 4 o 5 hojas de una noela que estoy trabajando.
Asi que comence a apurar mi ritmo, mientras posteo en el blog, me hago un cafe (hoy no mate) asi me reanimo, al mismo tiempo reviso correos, Blogs, Fotolog de amigos (el de mi hermano en especial) El sitio Web que tengo hace ya 4 años (ese ya esta medio muerto lo desatendi hace un tiempo) y preparo la leche para mis piojitas, a todo eso no veo el gato espero que no se halla quedado afuera toda la noche, con este frio puede enfermarse. Hum ya ven asi es mi vida, ser mama y lo que a uno le gusta es complicado.
Hoy cuando rebise este Blog, me encontre con una respuesta y me alegro, ayer lo empece y ya tenia mi primera respuesta ^^. Pase a visitar el blog del visitante y me encontre con un tema curioso "El lado oscuro" Deje mi post en el para que iese mi opinion, aunque es un poco mas extensa que lo que escribi, pero no querìa hacer un texto in - leible.
Pido perdon si en algunos caso me faltan "V" pero la maldita V corta no me funciona bien en el teclado. (ya comprare uno nuevo)
Llendo al caso me puse a reolver diskettes y encontre la historia a la que hice referencia en mi respuesta, la posteo aqui para ver que tal les parece y asi continuo con mi mañana, pues llega el medio dio y a correr con la comida, el colegio y >< el trabajo. Hasta mañana ^^


Leyguin 1113

En medio de las montañas al sur oeste de la región central, se encontraba la sede principal de la Cofradía de Leyguin, bautizada así por el antiguo poblado en ruinas que se hallaba en las cercanías.

El oscuro castillo de piedra caliza, era enorme. Rodeado en su totalidad por un alto murallón de granito y cuidadosamente decorado con gárgolas. Ocultos tras los enormes portones de madera con gruesas rejas levadizas, se encontraban los más altos miembros de la orden.

En ese lugar se entrenaban a los mejores y más destacados monjes de la orden, los cuales serían enviados más tarde a encargarse de los distintos monasterios dispersos en las regiones, hasta el momento tomadas por la cofradía.

En el patio de armas dos monjes caminaban hablando en un bajo murmullo, para evitar ser oídos por los guardias que custodiaban el perímetro.

-¿Estás seguro de lo que dices?- pregunto el hombre de grandes ojos azules y cabellos cortos a la altura del mentón.

-Estoy tan seguro de ello, como de mi nombre maestro- indicó el joven de cabellos rubios –Él ha perdido la razón por completo, esta obsesionado con ella.

La mantiene prisionera en el pasaje oculto de su habitación, allí ha construido una mazmorra y eso no es todo, si viera los objetos que oculta allí, entendería lo que estoy diciendo.

Además ella no es la única prisionera victima de sus torturas inhumanas. Puedo probarle que todas las mujeres que se supone han escapado, perecieron allí, bajo sus manos. Aún conserva algunos de sus cuerpos, ya putrefactos y hediondos-

-Realmente no puedo dar crédito a lo que me estás diciendo. Si bien yo tengo mis propias sospechas acerca de él, la acusación que formulas es demasiado grabe-

-Comprendo su preocupación maestro, después de todo él es su hermano. Pero debe creerme-

Asintiendo distraídamente Mitrael preguntó -¿Dimitri, Has hablado con alguien acerca de esto?-

-No, maestro solo con usted-

-Bien te aconsejo que no se lo digas a nadie más. Kalim es un alto miembro de la orden y si todo es como tu dices, no sabemos de lo que sería capaz. Ahora dime, las pruebas que tenías para enseñarme ¿Dónde las tienes?-

-Están en sus aposentos. Si está dispuesto a enfrentarlo, yo podría conseguir las llaves.

Se donde las lleva y el momento justo para llevarlo al lugar, sería durante el oficio nocturno, cuando él lo preside- ofreció Dimitri.

-Entonces será hasta la media noche- indicó Mitrael despidiéndose.

Ambos tomaron diferentes caminos separándose, Mitrael caminaba pensativo, nunca hubiese imaginado que su hermano fuese capaz de tal crueldad. Siempre se había lamentado haber cometido aquel error, jamás debió haberla llevado con él, pero esa noche no estaba pensando claramente. Había bebido demasiado y al ver tan bella mujer buscarlo, sintió envidia y tan solo por despecho la llevo a sus aposentos esperando que él la rechazase

¿Cómo imaginar que sería ella?

Según la ley de la orden, él no podía interferir entre ellos, después de todo habían contraído matrimonio y ella ahora le pertenecía, pero no podía permitir que siguiese sufriendo tan tremendas vejaciones.

Como un último favor y para aliviar a su propia conciencia el la ayudaría a escapar.

Kalim reposaba en su sillón de exquisita madera labrada, observándola en silencio.

Le fascinaba la forma en la que se reflejaba la mortecina luz de las antorchas, en las curvas de su denudo cuerpo, y ese bello contraste que ofrecía la sangre al brotar de sus heridas era perfecto.

Por momentos le daba la impresión de que el fuego la estaba por consumir.

Al pensar en ello tuvo el repentino impulso de prenderla fuego, pero se contuvo de ello, jamás podría arruinar tal belleza, ni por todo el placer que le provocaría ver esa imagen.

Arael se encontraba inconsciente, con los miembros flácidos, colgando de los gruesos aros de las herrumbradas cadenas que sujetaban sus muñecas al muro. Llevaba días en esa posición, sin probar bocado o gota de agua.

Ya no sabía en que día se encontraba, había perdido toda noción del tiempo y eran tan profundas sus heridas que el dolor ya no lo sentía, el frío de la piedra y la falta de calefacción le habían entumecido todos los miembros de su cuerpo y los pequeños dedos de sus pies tenían un tinte azulado.

Kalim había sido meticuloso en su accionar, si bien la había azotado hasta el cansancio, jamás lo habría hecho hasta el punto de herirla de muerte. Cada vez que ella perdía el conocimiento, el se tomaba con meticuloso cuidado, el trabajo de tratar sus heridas y de limpiarlas adecuadamente, de modo que no quedasen grandes marcas.

El orín de cabra era el mejor desinfectante y el azúcar negra, el perfecto cicatrizante. Más luego, antes de asearla, la observaba en silencio desde la oscuridad, sentado en su sillón favorito.

Ella era la mujer más bella de todas y también la más resistente, llevaba tres años con él y aún se mantenía igual, había sido toda una aventura y un desafío, para él quebrantar su voluntad y romper su temple de acero, pero lo había conseguido, había domado a un león, convirtiéndolo en un sumiso gato.

Arael comenzaba a despertar, no movió el más mínimo músculo, podía oír su respiración alejada y aunque tenía los ojos cerrados, ella podía ver su rostro oculto en la oscuridad, esbozando una macabra sonrisa, con ese gélido brillo en sus grises ojos, tan grises como su corazón.

Los sordos pasos resonaron como truenos en sus oídos, ella sabía uno a uno de los movimientos que realizaría. Primero se quedaría parado a metros de ella observándola silenciosamente, como un espectro en la oscuridad.

Lentamente se acercaría y con sus frías y huesudas manos le recorrería la piel, susurrando a su oído cuanto la amaba y deseaba, escudándose en que ella era la causante de todo lo que ocurría, murmurando roncamente que si ella no lo pidiera él no lo haría, asegurando que él podía leer su mente y oír sus suplicas por más.

Mientras le elevaba el rostro él le susurro al oído –Mi Bella Arael, cuando dejarás de suplicarme por más. Se cuanto te agrada, pero debes comprender que ya no puedo darte más, no al menos de momento-

Ella se mantenía en silencio con los ojos cerrados, su respiración era tenue y apenas se podían sentir los latidos de su corazón.

-¿Qué dices?- preguntó él -¿Qué quieres más? No, ya te lo he dicho mi amor, no puedo darte más-

Sin emitir sonido alguno involuntariamente ella apretó los parpados de sus ojos, tomándola bruscamente por el cuello murmuró –Se cuanto me deseas, si tanto insistes, te tomaré como te gusta- y empujándola hacia el muro comenzó a acariciarla con brusquedad, con fuerza mordisqueo una porción de sus senos desnudos y con la fuerza de un demonio la sometió a su voluntad, penetrando bruscamente en su interior, a la vez que apretaba su cuello con fuerza, casi quitándole la respiración.

Ella pudo sentirse desgarrar con la violencia de sus arremetidas, en su mente solo suplicaba que se detuviera.

Aunque debiera estar acostumbrada ya, a esas vejaciones, no lo podía soportar, ni siquiera podía gritar, ella sabía que si lo hacía solo lo incentivaría a más.

El silencio se había apoderado de sus labios hacía mucho tiempo y ya no recordaba como pronunciar palabra.

Una solitaria lágrima de dolor surco sus mejillas, derramándose por sus labios, al verla, Kalim la besó apretando con fuerza sus labios a los de ella y lentamente se apartó acomodando sus ropajes.

-Me haces perder el control cariño- indicó fríamente –Ahora debes descansar, debo marcharme. Pero no te preocupes, solo será por unas horas.

Hoy debo presidir el oficio nocturno. Prometo que a mi retorno tendrás más- señalando al muro opuesto opino –Pero ella te hará compañía- y acercándose a al putrefacto cuerpo de una mujer le susurró -¿Verdad Liley?- volteando en torno a Arael indicó -¿Este es nuestro pequeño secreto, verdad amor?- en tono malicioso pregunto

¿Cuándo Arael, dime cuando volverás a describirme tus bellas visiones?

Ya lo se, prometo que en unos días te llevaré a dar un paseo y si una de ellas acude a ti, me la contarás, así remplazaremos a nuestra compañera, espero que esta vez incluya a alguien menos débil- luego se marchó.

El sonoro chirrido de cierre de la metálica puerta se oyó y Arael contuvo la respiración por unos segundos, finalmente soltó un resoplido y comenzó a sollozar en silencio, se sentía débil y sus piernas ya no podían soportarla, las cadenas no la dejaban sentarse, eran demasiado cortas. El las había hecho a esa medida para evitar que Arael intentase suicidarse y realmente no estaba equivocado, si solo le diese un instante de seguro ella lo haría, con tal de alejarse de él.

Kalim echó llave a la puerta y cruzo al rápido paso la habitación, faltaban pocos minutos para comenzar con el oficio nocturno.

En el pasillo de salida se encontró con Mitrael, juntos caminaron hacia la capilla.

En tono indiferente Mitrael pregunto -¿Y dime como está tu esposa?-

Viéndolo de reojo Kalim indicó –Eso no te interesa-

-Perdona si te molesto con mi pregunta. Pero se rumorea que ella ha escapado

¿Es eso cierto?

Hace mucho tiempo que nadie la ve-

-Arael se ha sentido indispuesta los últimos días, tu sabes ella es débil- señalo Kalim.

-Si no te molesta, quisiera verla. Por supuesto que no hoy, pero tal vez en la mañana-

Deteniéndose bruscamente Kalim fijo su mirada con ira –Por supuesto que me molesta. Nadie tiene derecho a exigirme verla-

-Perdona, pero no fue una exigencia, sino un pedido. Además, si dices que ha estado enferma

¿Por qué no habría de preocuparme?

Después de todo ella es mi hermana- recalcó Mitrael.

Soltando una sonora carcajada Kalim se burlo –Aún lo lamentas verdad.

Pero recuerda que ahora ella me pertenece, se que tu también la deseabas, pero ella me escogió. Resígnate hermanito-

Viéndolo con desprecio Mitrael indicó –Te equivocas a mi jamás me intereso de ese modo, yo no soy como tú-

Kalim rió burlonamente y volteo para marcharse, en ese momento chocó de frente con un discípulo, bruscamente lo empujó haciéndolo caer al suelo -¡Fíjate por donde caminas!- le grito y continuo...

Por supuesto que continua ^^ son un total de 12 capitulos


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